El poder de la vulnerabilidad

por / Domingo, 15 junio 2014 / Publicado enBlog

El post de hoy está inspirado en una pareja de clientes de Horse&Coach que han venido a sesiones de coaching con caballos en estas últimas semanas. Llamémosles Ana y Jorge.

Vinieron a verme con una problema conjunto: ambos tienen dificultades fisiológicas para tener hijos y llevan un tiempo intentándolo. Como les ocurre a muchas parejas, esta circunstancia está minando sus relaciones íntimas. La obligación de tener encuentros “con calendario”, se está llevando por delante la complicidad y llenándoles de frustración y desaliento, cada vez que descubren que “este mes tampoco ha funcionado.”

Decidí trabajar las sesiones iniciales por separado para descubrir cómo estaba viviendo cada uno la experiencia: ¿la vivían igual? ¿tenían temas comunes? ¿había temas particulares de cada uno? Pensé también que sería importante trabajar las dos sesiones con el mismo caballo. ¿Porqué? No lo sé. Pura intuición. Sentía que el caballo sería el puente entre los dos.

Elegí una yegua rescatada llamada Guapa, algo desconfiada con los humanos, pero con una tremenda curiosidad y anhelo de conexión. Es divertido verla en las sesiones porque su miedo a los humanos la obliga a mantener una distancia prudencial pero le vence la curiosidad. No puede evitar mirar muy atentamente todo lo que está pasando en la pista, sin perder detalle. A medida que las personas van entrando en su yo más profundo y dejando salir las verdaderas emociones, Guapa se va relajando y acercándose hasta quedarse junto a ellas, aceptándolas.

Ocurrió algo sorprendente. Aunque inicialmente cada uno vivía la situación de forma distinta, con puntos de vista a veces contrapuestos, la interacción con la yegua los fue llevando, cada uno en su sesión individual, al mismo tema: la vulnerabilidad versus la debilidad. Los dos mezclaban ambos conceptos. En su sesión, Ana explicaba que a cada intento fallido se quedaba hecha polvo, decepcionada, triste y que entonces Jorge trataba de levantarle el ánimo. Pero ella no quería eso de él.  Se sentía frustrada. Ella quería que él mostrase también su pena y su decepción porque si ella era la única en mostrarlo, “parecería que ella era la débil de la pareja”.

Por su parte, Jorge contaba en su sesión que a cada intento fallido, él no quería mostrar su pena y frustración, su miedo de no poder tener hijos, para que Ana no creyera que era débil. Cuando Ana le instaba a sacar a la luz su dolor, él se bloqueaba y se alejaba de ella sintiéndose presionado.

O sea que por el temor a parecer débiles a los ojos del otro estaban distanciándose.

Pero, ¿es lo mismo ser débil que ser vulnerable? No. Todos los seres vivos somos vulnerables, es decir somos susceptibles de sufrir daño físico o moral. Las plantas, los animales, los humanos…comemos, respiramos, dormimos, nos reproducimos y somos vulnerables. Es inherente a nuestra condición de ser vivo.

Reconocer que uno es vulnerable es liberador. Una de nuestras tareas pendientes, como humanos, es aprender a legitimar el dolor y reconocer que NO es un signo de debilidad sino un signo de que somos seres sensibles, a los que las cosas les importan y les afectan.  Hay mucha dignidad en el dolor aceptado y mucha fortaleza.

Como decía Jacques Benigne Bossuet, intelectual francés del siglo XVII “la más peligrosa de todas las debilidades es el temor de parecer débil”.

Si quieres hablar con un caballo sobre debilidad y vulnerabilidad, ven a  vernos. Entre tanto, te recomiendo que veas este [vídeo de TED talks] sobre el tema. [enlace a http://www.ted.com/talks/lang/es/brene_brown_on_vulnerability.html]

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