¿Bill Gates o Donald Trump?

por / Miércoles, 30 septiembre 2015 / Publicado enBlog

Esta semana, seguimos hablando de carisma con otro aspecto sobre el que suele haber confusión: la personalidad introvertida.

Tendemos a pensar que solo las personas extrovertidas pueden ser carismáticas. Nos imaginamos a alguien como el futbolista Pepe Reina, conectando con grandes audiencias, dirigiendo la escena, llenando el espacio con su presencia y su don de gentes.

Pero no siempre es así. Personas como Messi; Mark Zuckergerb, el fundador de Facebook; Ghandi; Barack Obama o el multimillonario inversor Warren Buffet son ejemplos de personas introvertidas que sin embargo, son altamente carismáticas.

Otro ejemplo conocido es el de Bill Gates, el fundador de Microsoft. Con su aire modesto de friki informático, es admirado y seguido por millones de personas en todo el mundo.

Una prueba irrefutable de ello es su participación en el Ice Bucket Challenge, una campaña publicitaria en favor de la enfermedad ELA que este año ha recorrido las redes sociales.  Tras ser nominado por alguien, debes filmarte a ti mismo echándote por encima un cubo de agua helada y publicar tu video. El video de Bill Gates es el segundo más visto en Youtube, con más de 21 millones de visualizaciones. ¿Y sabes cuál es el primero? ¡El  del personaje de dibujos animados Homer Simpson!

Alguien podría alegar que Bill Gates es admirado por haber sido capaz de construir un imperio económico o por ser el hombre más rico del mundo y no por su capacidad carismática. En mi opinión, creo que para ser admirado hace falta algo más que tener mucho dinero o poder.

Donald Trump, otro magnate americano que también ha construido un imperio, que también es uno de los hombres más ricos del mundo,  que está protagonizando en estos días la carrera hacia la presidencia de Estados Unidos y que se considera a si mismo un hombre extrovertido, no solo no consigue, ni de lejos, despertar la admiración unánime de la inmensa mayoría de personas que le observan sino que sus intervenciones, por el contrario, provocan el rechazo de una gran parte de la sociedad mundial.

La comparación entre los dos es interesante: ambos son hombres con un enorme poder que, como vimos en un post anterior (Los dos rasgos impulsores del carisma), es una de las dos fuentes de proyección de carisma. Y además, Donald Trump es extrovertido y Bill Gates introvertido.

Y sin embargo, Bill Gates resulta ser el que tiene más carisma de los dos.  Proyecta mucha cercanía y calidez, con su aspecto sencillo unido a su forma de hablar serena y carente de agresividad. Eso es lo que le falta a Trump.

Es decir que ser introvertido no es un obstáculo insalvable para tener una presencia carismática.

 Como dice Bill Gates: “creo que los introvertidos pueden hacer las cosas muy bien. Si eres listo, puedes aprender a obtener los beneficios de ser un introvertido que son, por ejemplo: apartarse del mundo unos días para pensar profundamente en un problema, leer todo lo que cae en tus manos y desafiarte a ti mismo a pensar cuidadosamente en los aspectos más avanzados del tema…”

Los introvertidos tienen una serie de cualidades únicas que son altamente apreciadas y uno puede aprender a beneficiarse de ellas. Es importante tener este aspecto en cuenta cuando se trabaja para desarrollar esa capacidad. En alguna ocasión, alguno de mis clientes de perfil introvertido ha querido convertirse en el equivalente a Pepe Reina, para impactar a su audiencia en su próxima presentación en público.

No diré que es imposible, pero desde luego no es aconsejable. Una persona introvertida que trata de parecer lo contrario pierde su autenticidad. Y no hay nada que destruya más el carisma que la falta de autenticidad.

Por ello, lo más efectivo es precisamente aprovechar las cualidades innatas del introvertido para desarrollar un perfil carismático adecuado: la capacidad de escuchar, de prestar atención, de hacer que la otra persona se sienta aceptada y comprendida y la tendencia a decir pocas cosas pero de mucha relevancia, por ejemplo.  Ambas son cualidades que transmiten calidez y poder.

Así que ya lo sabes: si te consideras una persona introvertida y envidias secretamente a los extrovertidos por su capacidad de conectar y comunicar con sus audiencias, debes saber que tú también puedes hacerlo. Se trata de identificar esos puntos fuertes que traes “de serie” para potenciarlos y  pulir tu comunicación verbal y no verbal. Pero… siempre respetando tu estilo.

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